miércoles, 26 de agosto de 2009

Coco enseña cine: No crees, copia

Por clamor popular me veo obligado a volver a dar paso a nuestro azul amigo Coco en este blog. Durante los últimos meses he recibido varios comentarios que demostraban que si se tiene algún aprecio a esta página es por las entradas de este peludo sabelotodo (se nota que nos queremos, ¿eh?). Hoy nos quiere situar en el mapa para analizar todas las diferentes formas de copiar y repetir ideas, algo cada vez más habitual en el mundo del cine. Veamos.

Secuela, remake, precuela, reboost, spin-off, biopic, adaptación... Por cada 10 noticias sobre el mundo del cine que lee uno 9 contienen alguna de estas palabras y al leerlas a uno le hierve la sangre. Así que vamos a dedicar la lección de hoy a analizarlas, ver por qué nos causan tanto asco y para no acabar vomitando sangre veremos algunas honrosas excepciones de cada una de estas que se pueden salvar del fuego.

La adaptación

Desde luego no se puedo decir que el adaptar libros u otros materiales previos al cine sea algo nuevo, ya que más bien nació con él. Claro que esto era más razonable cuando todavía se estaba desarrollando el lenguaje cinematográfico y el cine debía apoyarse en otros (como el literario) para empezar a caminar. Las adaptaciones de novelas (que son las más habituales, aunque no las únicas) tienen varios inconvenientes. El lenguaje literario y el cinematográfico son muy diferentes y si un libro ha tenido éxito sus admiradores no van a permitir demasiadas licencias. Además hacer una versión demasiado similar de cinta y libro suele conllevar a que se vean como una misma obra. En muy raras ocasiones los defensores de un libro están dispuestos a reconocer la superioridad de su adaptación cinematográfica, lo que hace que la película ya nazca con la etiqueta de "obra menor". Por todas estas razones las buenas adaptaciones de libros son las que vuelan libremente a partir de las ideas originales (quien quiera fidelidad... que se lea el libro, que para eso está). Hay veces que al leer un libro alguien puede inspirarse y pensar que tiene mucho que decir sobre ese tema. Sólo entonces debería valer la pena la adaptación. Un director que ha sabido hacer muy bien esto es David Cronenberg, y por poner un ejemplo próximo en el tiempo podemos citar Una historia de violencia.


La secuela
Las secuelas también datan casi de los orígenes del cine, ya que era un fenómeno que ya se daba en el mundo de la literatura. Pero la cuestión es que cada vez son más habituales. Si una película da dinero se le fabrican segundas y terceras partes hasta que no se puede estrujar ni un dólar más. Así se da el fenómeno de que cada vez es más raro escuchar a la salida del cine "me ha gustado la peli" y lo es más el oir "cuando hagan la 2 fijo que la veo". Y creo que es un error esta concepción del cine. Una película nos cuenta una historia y no es un pedazo azaroso de las vidas de unas personas de las cuales nos pueden contar también lo que sucedió después. Una historia debe tener un comienzo y un final. Pero claro, esto no es siempre así. Puede ocurrir que estemos ante un personaje realmente interesante del que sea necesario decir más. Esto está muy bien en los casos en los que la segunda historia ayuda a enriquecer a la primera e incluso le permite una segunda lectura. Y claro, ha habido dignas secuelas en la historia del cine. Puedo resultar tópico si digo El padrino II, así que ejemplos más modernos pueden ser El caballero oscuro o Clerks 2.


La precuela
Y si el cine hace dinero con el qué pasó después no iban a perder la oportunidad de estudiar lo que sucedió antes. Esto suele suceder cuando el personaje principal de la película se muere o bien empieza a resultar poco interesante por su edad. Las causas para producir una precuela deberían ser similares que para producir una secuela, aunque encontrar ejemplos meritorios de precuelas es más complicado (aunque El padrino II fuese una precuela en parte). Si fuera más decente se podría poner el ejemplo de la segunda trilogía de Star Wars. Pondremos como ejemplo el Star Trek que ha visto la luz este año (aunque más bien yo lo veo como un reboost, pero claro para entenderlo hay que ver la película).

El remake
Quizá esta sea la palabra más odiada de todas las que vamos a tratar en el post de hoy. A mucha gente le tiemblan las piernas cuando escuchan, leen o sueñan con esta palabra. Sin embargo creo que hay mucho tipos de remakes que es importante remake. Está el auto-remake que es cuando un director hace un remake de una película propia cuando cuenta con más medios esperando que le salga mejor. O quizá lo haga sólo por volver a hacer caja. Una variante de este es el remake-secuela que es cuando el director hace una secuela de un film, pero como éste no lo vio ni Rita la secuela se convierte en algo muy extraño: sucede después pero sucede exactamente lo mismo (ver Desperado o Terroríficamente muertos). La versión del remake más odiada es el famoso remake-fotocopia que imita a la película original plano por plano y apenas cambia una línea de diálogo. Las causas por las que se hacen los remakes normalmente son porque los originales son antiguos (los americanos no pueden ver cine clásico) o porque son de otros países (los americanos no pueden ver películas que no estén en inglés). Un remake debería hacerse cuando se tiene que aportar algo más sobre el original, una nueva mirada o un nuevo discurso. Un ejemplo de un buen remake sería La cosa de John Carpenter.


El biopic
Yo no entraré a juzgarlo aunque me consta que el administrador de este blog odia este género. Se trata de hacer una película sobre la vida de una persona, o sea, una adaptación de una vida real. El problema es que generalmente o se peca por intentar dejar limpio el nombre de la persona (y se pierde profundidad en el personaje) o por intentar ser demasiado fiel (contar una vida justamente tal y como fue no suele ser divertido). Generalmente los buenos biopics son aquellos que no nos cuentan la vida del personaje en cuestión porque sea conocido sino que se utilizan para hablarnos de algo más grande y el personaje se convierte en el medio y no en el fin. Un ejemplo de buen biopic reciente sería Control de Anton Corbijn.


El spin-off
El spin-off se generalizó sobre todo y de manera salvaje en el mundo del comic y consiste en coger un personaje secundario y convertirlo en el personaje principal en una nueva historia. En el mundo de las series de televisión hemos ido viendo bastantes ejemplos (Frasier, Joey, Aída...) y ahora parece que este fenómeno empieza a llegar también al cine. El problema puede ser que se haga el spin-off por el carisma del personaje o del actor que lo encarna, pero se deberían hacer antes una pregunta. ¿Tiene este personaje una buena historia que contar? ¿Algo realmente interesante que añadir? ¿Un discurso nuevo? Después de mucho pensar he llegado a la conclusión de que un buen spin-off podría ser Deseando amar de Wong Kar Wai que retoma al personaje de Maggie Cheung en Days of being wild y lo pone de protagonista.

El reboost
Y he dejado para el final el término con el que más se les llena la boca últimamente a los productores de Hollywood: el reboost (aquí diríamos relanzamiento, pero parece que se ha aceptado así en english en la red). Se trata de coger a un personaje de una saga (o de una película) y recomenzar la historia olvidando todo lo que había pasado antes. No es una precuela porque lo que vimos en la saga anterior no es real en este universo, por lo que nos evitamos justificar todo lo que pasó. Tampoco es un remake porque lo único que retomamos es el personaje y sus circunstancias, pero la historia no tiene nada que ver. Parece ser que esta es la moda ya que está dando buenos resultados como son Batman begins o Casino royale.


Y bueno, podríamos seguir poniendo más ejemplo de cine poco original (por ejemplo las parodias, que ahora se llaman spoof movies porque es más cool, o los crossovers, que es cuando juntamos a dos personajes de películas diferentes, algo también muy comiquero) pero como siempre hago os lo dejo decidir a vosotros. Si hay solicitudes continuaré. Y bueno, si tenéis sugerencias para que trate algún otro tema en mi sección también lo agradeceré, que no siempre tengo ideas y luego me echáis de menos.
Para despedirme me he hecho una pregunta. ¿Se puede ser un buen director y dedicarse a hacer un montón de películas de este tipo? Y creo que la respuesta es que sí, pues tenemos a Martin Scorsese (Dios para el administrador del blog y casi para el que aquí escribe) quien tiene adaptaciones (La edad de la inocencia), secuelas (El color del dinero), remakes de películas antiguas (El cabo del miedo), remakes de películas extranjeras (Infiltrados) o biopics (Toro salvaje) y en genral son todas magníficas. O sea que al final la originalidad no está en la fuente con la que trabajas... sino en lo que después haces con ella.