domingo, 6 de noviembre de 2011

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Ayer fui al cine con un amigo que me propuso ver esta película. Yo no supe decir que no, pero al sentarme en la butaca le comenté: "Creo que no me va a gustar. Me parece que mañana en el blog le haré un hueco en el infierno. Además la técnica de animación ésta me resulta siempre sumamente desagradable". Me tengo que comer mis palabras. Donde esperaba que la película dañase el recuerdo de un personaje muy querido en mi infancia la cinta logró aumentar su mitología. Y es que Steven Spielberg, quien dirige todo esto, ha conseguido pasar de unas viñetas estáticas a un dinámico juego que nos ofrece una de las cintas de aventuras más vivas, divertidas y espectaculares que hayamos podido ver en mucho tiempo (como muestra el plano secuencia de la persecución del halcón: espectacular). La historia se abre con una declaración de intenciones: Se nos muestran en planos muy cortos diferentes vestimentas y superficies durante un mercadillo. Podemos apreciar la perfección de las texturas, que no se perciben, sino que casi se sienten. El acabado del film será así de meticuloso en todos los detalles de la película (y no, no lo comparen con los trabajos de la factoría esa del flexo animado, que no hay color). La cinta tampoco pierde ocasión de hacer referencia continua al universo de Hergé, desde los títulos de crédito a pequeños detalles a lo largo del metraje, así como guiños al cine del realizador de la cinta. En fin, que se trata de una película para disfrutar todas las edades. Quizá Indiana Jones no haya envejecido demasiado bien. No os preocupéis: aquí llega su relevo.