Atendiendo una petición comentaré la película póstuma de Werner Rainer Fassbinder. Y responder un ruego no implica venderse porque después del visionado de esta obra del realizador alemán sólo puede decirse: wow! Excesiva en todo lo que puede serlo Querelle, como su protagonista, es un ejercicio de seducción. La atmósfera homoerótica del film se nos presenta sin complejos con una fotografía y un diseño de producción exagerados que presentan un submundo lleno de vicio y crimen. Los marineros y las prostitutas son una excusa perfecta para el derroche en el apartado de vestuario que se reivindica con brillantez. Jeanne Moreau destaca en un reparto poblado de hombres aunque también resulta muy interesante el protagonista, Brad Davis, dando vida a un personaje ciertamente confuso. La película, a veces emotiva y a veces fría en exceso por su amoralidad, es una auténtica obra de arte. Uno sólo puede quitarse su gorrito marinero y repetir de nuevo: wow!


