miércoles, 25 de febrero de 2009

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Documental, película de animación, cine bélico... Con el peligro de la visión sesgada que supone contar una historia desde dentro, Ari Folman nos ofrece una historia sobre sus días en el ejército israelí durante el conflicto del Líbano. Su estética animada y una gran poética en lo narrativo y en lo visual convierten este film en un material que hará el deleite de los ojos del que lo vea. Pero además de sus preciosas imágenes tiene ante todo un guión portentoso, muy bien estructurado. Intercalando secuencias reales con otras oníricas, el film se va desarrollando, queriendo engatusarnos al parecer querer vendernos el preciosismo de la guerra. Al final la película descubre su verdadera cara: La guerra es algo terrible y más allá de las secuelas que haya podido dejar en los que ahí estuvieron están los muertos. Éstos no volverán.