miércoles, 23 de enero de 2008

Saga: La trilogía de la vida

Esta trilogía la realizó entre 1971 y 1974 Pier Paolo Pasolini. En ella parece olvidar todo el pesimismo que puebla su obra y nos dibuja un mundo alegre. Pasolini nos dice a gritos que la principal fuerza que mueve el mundo es el deseo, pero aún dice más. Casi nos ruega que nos abandonemos al sexo libre y que disfrutemos todo lo que podamos en vida (de ahí que se llame La trilogía de la vida). Esta oda a la libertad individual está musicada por Ennio Morricone e interpretada por Franco Citti y Ninetto Davoli (cómo no). Además en dos de sus entregas el propio director interpreta a personajes y en otras dos el infravalorado Tonino Delli Colli ejerce de director de fotografía. Son las tres unas películas muy naturales, frescas y vitales. Las tres se basan en obras célebres de la literatura universal que se componen de relatos cortos. Veámoslas.

El decamerón. Tomando como ciudad referente Nápoles se nos cuentan varios relatos en los que el ansia de sexo (y la picaresca para conseguirlo) son un elemento común. No pierde ocasión para meter palos a la Iglesia. Muy fresca y divertida.

Los cuentos de Canterbury. Quizá es la que tiene un punto un poquito más oscuro de los tres. Trata de como unos peregrinos pasan una noche juntos y se dedican a contar sus cuentos (verdes).


Las mil y una noches. Pasolini termina la trilogía a lo grande con una obra que aúna color y magia, pero que sigue con el mismo tema. La necesidad del desenfreno sexual para lograr la felicidad plena. Una película magnífica.

Pasolini terminó este gran canto a las experiencias (gratas) de la vida poco antes de morir. Nos dejó este legado. Ahora sólo nos queda aprender su lección...